Hablar de mujeres y niñas en la ciencia es hablar de desigualdad estructural. De quiénes han sido históricamente reconocidos como productores de conocimiento y quiénes han sido relegadas, invisibilizadas o expulsadas de los espacios científicos y tecnológicos.
La baja participación de mujeres y niñas en la ciencia no es una cuestión de “intereses individuales”, sino el resultado de barreras sociales, culturales y económicas: estereotipos de género, falta de referentes, violencias simbólicas, precarización laboral y sistemas educativos que reproducen exclusiones desde edades tempranas.
Defender el derecho de mujeres y niñas a la ciencia es defender una ciencia más justa, diversa y socialmente responsable. Una ciencia que no se construya desde la neutralidad falsa, sino desde el compromiso con la vida, los cuidados, los territorios y las necesidades reales de las comunidades.
Promover la participación de mujeres y niñas en la ciencia no es solo una cuestión de igualdad: es una apuesta política por democratizar el conocimiento, ampliar las preguntas que se hacen y transformar las formas en que se investiga y se decide.
Conoce más en: https://www.un.org/es/observances/women-and-girls-in-science-day